Pasolini en Medellín
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Etnografía visual y ficción: apuntes sobre la Corporación Pasolini en Medellín

Un colectivo audiovisual e investigativo en Medellín que a través de la etnografía, la imagen y la ficción le apuesta al arte y la cultura para des-armar mentes.

La Corporación Pasolini en Medellín se ha construido desde la convergencia entre la investigación socio-cultural, el audiovisual con una perspectiva etnográfica y crítica, y el despliegue de diversas estrategias pedagógicas y de formación. Su slogan es “arte y cultura para des-armar mentes” y busca fortalecer propuestas que tiendan a la construcción de ciudadanías críticas, a la recuperación de la memoria, al fomento de narrativas locales, al encuentro intergeneracional e intercultural, a la exploración de estéticas emergentes y al empoderamiento de las comunidades.

Pasolini ha desarrollado una apuesta metodológica y teórica en torno al uso de la imagen en la investigación social a través de la etnografía visual y la ficción, apropiando y ajustando a sus contextos e intereses planteamientos de la antropología, la etnografía y el cine. Esta propuesta descansa sobre cuatro pilares: la etnografía, el audiovisual, la ficción y lo colaborativo. Como dice Germán Arango, “es el sancocho que hemos hecho nosotros, bebemos de muchos autores” (Entrevista, 27 de septiembre de 2014).

Ahora bien, ¿en qué consiste?

La etnografía para mí es un análisis de lo cultural, de las representaciones sociales que tenemos como cualquier persona (…) Nos interesa cómo ese asunto de lo cultural se mueve en lo cotidiano, cómo se da en cada acción y práctica cotidiana. Y ya lo audiovisual sería como comprender esa cotidianidad con fines de un análisis cultural pero a través de imágenes, bien sea de que yo registre que es la manera más insípida de la etnografía visual, o bien sea que yo a través de la imagen establezca una relación con el otro, establezca una relación e interacción con el otro y eso para nosotros es lo más importante, esa mediación que creamos con el sujeto a través de que hagamos una foto, de que hagamos un video, de que hagamos dibujos (…) El registro es una versión de la realidad, en el registro siempre hay alguien detrás de la cámara y esa perspectiva reflexiva es la más interesante, más de vanguardia de la antropología visual y por ahí nos metimos nosotros. Las imágenes hablan más de quien las ejecuta que de lo que está mostrando realmente la foto, ese es como un principio ahí.

Normalmente las películas se preguntan por quiénes somos, cómo nos relacionamos, esas que son preguntas antropológicamente muy interesantes. Pero si tú vas a registrar con una cámara el deseo, el deseo no está ahí, el deseo no es evidente, es como un poco la mentira que tenemos de que el registro lo puede todo. Pues si vas a ir a ver gente que desea muchas cosas, pero yo te estoy registrando a ti en unas imágenes, veo tu rostro, pero ¿qué me puede decir ese rostro o qué me pueden decir tus acciones de lo que deseas?… quizás nada. Entonces hay un intento de atrapar lo invisible, y ¿cómo se hace eso?, a través de la ficción. Entonces ahí hay la impronta y es una cosa que hemos seguido nosotros. Nosotros ficcionamos… la ficción es una necesidad cultural, la ficción es por un lado la elaboración, construir narraciones de lo que hacemos, construir narraciones de lo que nos acontece. El trauma es como la mejor explicación, el trauma es la no-narración porque estamos traumatizados. Entonces la ficción es la posibilidad de narrar la experiencia. Pero la ficción es también la posibilidad para nosotros como antropólogos de conocer qué hay en la cabeza de la gente, cómo son sus deseos, cuáles son sus sueños, entender cosas que de alguna manera en el tú a tú no podemos registrar.

Uno de las fuertes que nosotros tenemos es como que no nos interesa ir a contar nuestra versión de los territorios, sino que nos gusta que los habitantes del territorio se cuenten a sí mismos, hagan narración. Y tenemos una política muy sencilla en la Corporación y es esta es una casa para la narración, queremos que la gente narre. La narración es la posibilidad de elaborar lo que vivimos. Entonces este es un espacio para la narración y nos interesa que los sujetos se narren, que narren su territorio, se narren a sí mismos y eso activa, eso activa cosas en los sujetos. (Germán Arango, 27 de septiembre de 2014).

“Apuntes para una etnografía visual de la periferia urbana de Medellín”, “Ficciones del pasado, memorias del futuro”, “Archivo de lo(s) excluido(s)” y “Ojos de asfalto: memorias, hip hop y audiovisual” son algunas experiencias donde han desplegadosu propuesta. La primera fue la que dio origen a la Corporación. Tras reunir a un grupo de jóvenes de muchos barrios de Medellín, realizaron diferentes ejercicios con pintura, fotografía, narración con fotografías y producción audiovisual para que ellos contaran sus historias y se narraran mediante lo audiovisual.

La segunda y tercera se llevaron a cabo en el Barrio Popular No. 1, uno de los barrios de ocupación más antiguos de Medellín, formado en la década de 1960 en un proceso liderado por el cura Federico Carrasquilla. En estos proyectos participaron jóvenes y adultos. Fue un trabajo de memoria del territorio, desarrollado con sus habitantes en un diálogo intergeneracional y haciendo uso de la cartografía social. De ello resultaron 6 audiovisuales.

En la cuarta, las preguntas orientadoras fueron: ¿cómo los raperos se visualizan y construyen imágenes de ellos mismos, cómo los referentes del hip-hop global son leídos por los raperos locales? Para desarrollarlo, juntaron a raperos de la ciudad para realizar conjuntamente 5 video-clips y a través de la creación de imágenes evidenciar cómo se traducen a sí mismos en imágenes y cómo se quieren mostrar. Esto implicó un proceso de alfabetización audiovisual para la producción audiovisual.

El ficcionar con imágenes se erige como una manera para abordar la realidad, para hablar de la representación y la dimensión simbólica, para atrapar lo invisible, como fuente de conocimiento y como dispositivo de memoria. Sobre esto último, vale la pena señalar que la ficción etnográfica puede posicionarse en la búsqueda de nuevas formas de acceder a y reconstruir memorias de violencia y terror, de decir lo no-dicho, bien sea en contextos de conflicto o lugares marcados por la guerra, en la posibilidad de narrar, comprender y transmitir la propia experiencia.

Fuentes:

  • Arango, German y Camilo Pérez (2008). "Atrapar lo invisible. Etnografía audiovisual y ficción". En: Anagramas 6(12), pp. 129-140.
  • Arango, German y Camilo Perez (2004). Pasolini en Medellin. Apuntes para una etnografia visual sobre la periferia urbana. Medellin: Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia. Tesis para optar por el título de antropólogos.
  • Entrevista a German Arango, 27 de septiembre de 2014
  • pasolinienmedellin.wordpress.com

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